Diálogo de ruptura

Julio Cortázar
(Bruselas, 1914-1984)

                                                      (Para leer a dos voces,
                                                      imposiblemente por supuesto)


 No es tanto que ya no sepamos 
 Sí, sobre todo eso, no encontrar

 Pero acaso lo hemos buscado desde el día en que

 Tal vez no, y sin embargo cada mañana que

 Puro engaño, llega el momento en que uno se mira como

 Quién sabe, yo todavía

 No basta con quererlo, si además no hay la prueba de

 Cierto, ahora cada uno exige una evidencia frente a

 Como si besarse fuera firmar un descargo, como si mirarse

 Debajo de la ropa yo no espera esa piel que

 No es lo peor, pienso a veces, hay lo otro, las palabras cuando

 O el silencio, que entonces valía como

 Sabíamos abrir la ventana apenas

 Y esa manera de dar vuelta la almohada buscando

 Como un lenguaje de perfumes húmedos que

 Gritabas y gritabas mientras yo

 Caíamos en una misma enceguecida avalancha hasta

 Yo esperaba escuchar eso que siempre

 Y jugar a dormirse entre nudos de sábanas y a veces

 Si habremos insultado entre caricias el despertador que

 Pero era dulce levantarse y competir por la

 Y el primero, empapado, dueño de la toalla seca

 El café y las tostadas, la lista de las compras, y eso

 Todo sigue lo mismo, se diría que

 Exactamente igual, sólo que en vez

 Como querer contar un sueño después que

 Pasar el lápiz sobre una silueta, repetir de memoria algo tan

 Sabiendo al mismo tiempo cómo 
 Un poco más de mermelada y de

 Gracias, no tengo.